Reforma Sorpresa: una reforma orientada por el Feng Shui
Una casa de campo en la ciudad. Habitaciones muy grandes con espacios desaprovechados. Mucha luz pero estancias apagadas. Un estilo clásico que necesita una reforma contemporánea. Y un objetivo claro: “respetar el estilo de la sorprendida actualizándolo”.
Estos condicionantes y otros que fueron apareciendo a lo largo del programa hicieron que este proyecto fuera complicado. Guille García Hoz buscaba el equilibrio entre lo antiguo y lo moderno, el Ying y el Yang, y decidió que el Feng Shui iba a dirigir la reforma.
La obra se realizó con un toque Zen. Guille tenía muy claro que quería “intentar enfocar todo el proyecto hacia el flujo de la energía positiva, con mucho dinamismo y con paz interior.”
Empezando por la orientación al norte de la carpa, el saludo al sol , una comida oriental a base de sushi y un momento de meditación en la ventana, toda la reforma estaba guiada por las directrices del Feng Shui.
La primera estancia a reformar era una habitación que parecía un almacén de televisiones con una cama y paredes naranjas.
Estaba orientada al norte, lo que le daba una luz muy uniforme a lo largo del día muy cómoda para trabajar. Debían transformarla en un despacho. Guillermo decidió potenciar la entrada de la luz pintando las paredes de blanco.
Sustituyó las cortinas por estores blancos y colocó una gran alfombra de tonos marrones en el suelo.
Aprovechó el hueco de un antiguo armario para colocar una moderna estantería con baldas de vidrio.
Eligió una mesa con el tablero del mismo material y estructura metálica.
La otra estancia a reformar era el dormitorio de la sorprendida. Las paredes y el techo estaban pintados de azul cielo. Y los muebles eran antiguos, una herencia de sus padres.
Taparon el azul cielo con una pintura muy clara y cambiaron los muebles antiguos por otros de madera blanca. El armario se personalizó forrando una de las puertas con la tela de las cortinas y los cojines.
Y por supuesto, se orientó todo según las leyes del flujo de la energía positiva del Feng Shui: la cama al norte, el armario al oeste, la cómoda y el espejo al este y el chaise longe y la lámpara al sur.
Se eligieron colores de tonos muy claros. Las cortinas, cojines y el chaise longe daban los puntos de color con tonos rosas y morados.
Los muebles y complementos fueron cuidadosamente seleccionados para respetar el gusto de la sorprendida y dar a la vez un toque de actualidad.
Las caídas de las cortinas fueron las protagonistas de otro de los trucos de Guille que enseñó cómo coser grandes telas sin hilo.
A pesar de la paz del Feng Shui, no faltaron contratiempos durante el día: el jefe de obra tuvo que ser sustituído, faltó material, el tiempo corría demasiado deprisa y había demasiado trabajo para poca gente. Guille intentó encontrar la paz interior en medio del jaleo de la reforma.
Pintar el techo tuvo el pequeño inconveniente de la gravedad, y Guille lo experimentó cuando sobre él cayó una lluvia de pintura blanca. Mancharse de pintura en la obra (o que le manchen) empieza a convertirse en una costumbre.
Pero la venganza del decorador no se hizo esperar demasiado.
Al final del día, gracias al Feng Shui o a pesar de él, el equipo de Reforma Sorpresa con Guille García Hoz a la cabeza volvió a demostrar cómo hacer que una estancia cambie y se convierta en un espacio muchísimo mejor.
Despacho antes.
Despacho después.
Dormitorio antes.




























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me ha parecido muy interesante, nunca parece aprenderse vastante con el feng shui. Un saludo, para estas personas tan humanas.